Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia

El golpe de 1976 marcó un punto de inflexión en la historia, no sólo por
la atrocidad de los crímenes cometidos desde el Estado, sino por la
implantación de un modelo económico de exclusión de vastos sectores de la
población y el quiebre de lazos políticos, sociales y culturales, con
consecuencias que aún hoy nos resultan difíciles de revertir.

    Recordamos también cómo, ya en democracia, nos ilusionamos con el Juicio
a las Juntas y nos decepcionamos con las leyes de Punto Final y
Obediencia Debida y los indultos. Nos defraudamos cuando nos dimos cuenta
de que el plan económico de la dictadura no se había agotado y se
consolidaba en la década de 1990, para terminar implosionando en la grave
crisis política, económica y social de 2001.
    Vivimos un verdadero cambio de rumbo con la asunción de Néstor Kirchner,
quien colocó a los Derechos Humanos en el lugar central de la agenda
política. El avance más significativo fue el impulso dado a los juicios
de los responsables por los crímenes ocurridos en la última dictadura. La
lucha del movimiento por los Derechos Humanos por más de 30 años confluyó
con la clara decisión política del ex presidente Kirchner y de la actual
presidenta Cristina Fernández.
    Este nuevo aniversario nos encuentra en un proceso más consolidado de
recuperación de la verdad y la justicia. Pero también en una etapa de
recuperación de derechos perdidos y de conquista de nuevos derechos. Las
políticas sociales, entre las que se destacan las previsionales y las
dirigidas a la infancia, permitieron que los sectores más vulnerables
tuvieran un marco de cobertura social. La generación de 5 millones de
puestos de trabajo, la inclusión previsional de 2 millones de adultos
mayores y la Asignación Universal por Hijo para 3 millones de niños y
adolescentes son sólo algunas muestras.
    A 37 años del inicio de la última dictadura cívico-militar hay desafíos
pendientes. Persistir en la desarticulación de los intereses cuya trama
sustentó la política económica del llamado Proceso de Reorganización
Nacional sigue siendo un objetivo. Todavía hoy  hay sectores de la
sociedad que reivindican lo que pasó. Pero el anclaje de la democracia es
muy fuerte. El deber de quienes creemos en la democracia sigue siendo
defender este sistema imperfecto pero mejorable y continuar en la prédica
de la Memoria, la Verdad y la Justicia.

Julio Accavallo
Delegado Río Negro INADI