Mario Mengoli es el propietario de la conocida dulcería que lleva el mismo nombre que cuenta con más de 35 años de historia productiva, sin embargo, entre la pandemia, los impuestos y los problemas de abastecimiento energético ha visto diezmada su producción a tan solo el 10% nos cuenta la crónica anticipada de la muerte de las pymes como esta dulcería que fue la primera en lograr, el primer dulce apto para diabéticos.
Durante la jornada del lunes se produjeron al menos 5 cortes energéticos en distintos sectores de la región, mucho de esos microcortes generaron la quema de distintos electrodomésticos a los vecinos en el caso de la reconocida dulcería Mengoli, su propietario destacó que se le produjo la quema de un motor de la cámara de frío que tiene un costo cercano a los U$2800 y nadie se hace cargo, “veo que hay una realidad que nos supera, la realidad es que el servicio no es deplorable, es inaguantable se nos corta la luz permanentemente,  a mí se me quemó un motor que vale 2800 dólares, es el segundo que se me quema. En el primero fui a reclamar a Edersa se me dijo que no son culpables, que esto que lo otro, los motores tienen protectores, pero los disyuntores no aguantan cuando el chisporroteo se hace permanente entonces sale $2800 dólares arreglarlo”, detallo el productor que con impotencia observa como una empresa familiar de 35 años de trayectoria está camino al cierre.



Situación dramática para las PyMES
Con todo, el producto explico cómo subsiste produciendo tan solo el 10%, “en plena producción yo consumía 9000 kw, hoy tan solo consumimos 100Kw, por qué producimos solo el 10% y por supuesto estamos en una situación como pyme dramática, entre impuestos alevosos, 150% de aumento en los costos que tenemos que comprar, los insumos están por las nubes inclusive no nos entregan, no tenemos venta y si hacemos venta las tenemos que hacer bajo riesgo de poder cobrarlas después”, resalto Mario Mengoli.


 



Además, agrego que esta situación dramática para las pymes no la están contemplando desde los gobiernos, “ya a mi edad no me voy a preocupar demasiado, si la juventud no toma las riendas y los políticos no toman nota de esto las PyMes van a desaparecer, pero ojo acá o salimos todos juntos o no sale nadie y nosotros no podemos salir solos, la parte productiva está cada vez está más agobiada y encima nos dan un servicio eléctrico que es horrible ¿Cómo hago yo para poder reponer un motor que sale $400,000?”, enfatizo.




El primer dulce APTO PARA DIABETICOS y toda la familia.

Los dulces de la familia Mengoli tienen el sabor de la fruta tradicional de la región y no contiene conservantes ni agregados químicos, es lo natural hecho dulce.
Después de largos ensayos y con un equipo de profesionales ha logrado desde al año 1997 elaborar el primer dulce APTO PARA DIABETICOS y toda la familia.
La frescura de las frutas recogidas por manos expertas y la posterior elaboración artesanal revelan, a quien los prueba, algunos de los secretos que esta región encierra.
No cabe duda que es un producto genuino, su delicado sabor es el resultado de un proceso NATURAL desde su origen hasta su COCCIÓN AL VAPOR, ya que en ninguno momento interviene nada que no sea producido por esta misma tierra.



La dulcería
La historia de esta pequeña empresa se remonta a 1977, cuando Mario junto a su familia decidieron poner una plantación de cerezos en una huerta que tenían junto a su casa.
Hicieron contactos y lograron ubicarlas en el antiguo mercado de Abasto. Aunque los problemas comenzaron cuando intentaron cobrar los envíos.
"Un día me cansé de tener problemas para que me paguen y decidí no mandar más nada. Entonces le dije a mi esposa que a la fruta la íbamos a envasar", dice Méngoli, un italiano que llegó a El Bolsón hace más de 45 años y en 2003 logró una facturación cercana a $ 1 millón.

A principios de los ochenta, comenzaron a producir cerezas en conservas y luego se volcaron también a los dulces, resultado: toda la familia se puso a revolver en la casa los dulces que elaboraban en seis cacerolas, todas en base a recetas italianas y suizas.

El negocio marchaba bien. De a poco se fue haciendo un nombre y le comenzó a vender a varios locales, cadenas y restaurantes. Aunque en la década del 90 llegaría un cambio importante para la empresa. Impulsado por la aparición de un dulce bajas calorías y natural procedente de Alemania, decidió fabricar un producto similar, con el valor agregado de las frutas patagónicas. Fue así que, luego de asesorarse por varios médicos especialistas en el tema, lograron dar con un producto que no sólo era bajas calorías, sino que además contenía un muy bajo nivel de carbohidratos, lo que lo hacía ideal para ser consumidos por diabéticos.
Con el tiempo, y atraídas por este producto, no tardaron en llegar las ofertas de las principales empresas elaboradoras de dulces y mermeladas. "Me ofrecieron mucha plata para que me hiciera cargo de la elaboración de los dulces diet, aunque trabajando para ellos. Pero esto no lo dejo", cuenta orgulloso.
Dulcería Familia Méngoli hoy trabaja a un 10% de su capacidad y de los 10 empleados, con los que contaba solo queda el núcleo familiar.


Defensa al consumidor.
Esta situación desnuda una realidad que sufre la región desde hace tiempo Cómo es la falta de una oficina de defensa al consumidor, donde los vecinos puedan presentar sus quejas ante este tipo de situaciones.
Si bien en lo que respecta al servicio eléctrico se encuentra el EPRE, (ente regulador de la energía eléctrica), no tiene una oficina estable en la localidad y consultado el vecino sostuvo que cada vez que uno va hacer un reclamo tiene que llevar miles de papeles para ser escuchados y esto realmente se torna engorroso por lo que los vecinos abandonan los reclamos y el servicio nunca se mejora.