Apuran los tiempos para reconstruir la brigada de Las Golondrinas


Los brigadistas de Las Golondrinas se las ingeniaban ayer para cinchar una camioneta y llevarla a reparar hasta un taller de El Hoyo. Para ellos, desde el incendio del 9 de marzo que se llevó para siempre las instalaciones -y hasta sus autos particulares-, nada volvió a ser igual. 
Pasaron siete meses y la precariedad permanente pasó a ser “normal”: atravesaron todo el invierno en un tráiler en condiciones de hacinamiento y los primeros calores de la primavera los sorprendieron con la obligación de salir nuevamente a combatir los focos derivados de las quemas forestales descontroladas. Eso sí, prácticamente sin herramientas, sin vehículos en condiciones y sin la ropa adecuada.

De igual manera, a pesar de las promesas, hasta ayer todavía no comenzaba la reconstrucción del edificio destruido por el fuego. En el lugar, persiste el mismo montón de arena tirada en mayo y parte del predio ocupado ahora por máquinas y camiones de Vialidad Nacional afectados a trabajos de una colectora a la vera de la ruta 40, frente a los barrios populares también arrasados por el mismo incendio.

Sobre las novedades de las obras pendientes, el jefe de la brigada, Víctor Flores, adelantó que “aparentemente, han acelerado los pasos y habría una empresa contratada para levantar la base. Así nos dijo el subsecretario de Bosques, Rodrigo Roveta, aunque no tenemos una fecha concreta sobre el comienzo de los trabajos. Parece que en cualquier momento arrancan. De todas maneras, será una construcción transitoria, incluyendo dos oficinas y los galpones para los camiones. El nuevo edificio quedará para más adelante”, graficó.

Agregó que “tampoco tenemos información sobre la empresa encargada o el monto de inversión. En tanto, estamos igual que durante el invierno, cobijados en las dos casillas. Por suerte, ahora el clima acompaña y podemos hacer otras cosas afuera”.

Cabe destacar que, en el mismo lote, los propios combatientes aportan la mano de obra para levantar un salón de usos múltiples para sus actividades, con materiales donados desde distintas organizaciones sociales y comercios de la zona. 

Frente a la temporada estival que llega, toda la cordillera está con la emergencia hídrica declarada y con pronóstico de sequía que, en consecuencia, eleva la posibilidad de incendios forestales. Al respecto, Flores precisó que “en caso de tener que salir, tenemos los vehículos justos y hay muy pocas herramientas, porque solo se salvaron aquellas que estábamos usando el 9 de marzo y no fueron repuestas. Desde la central tenemos el compromiso de que van a entregar más elementos antes del verano, incluyendo móviles. Es cierto que tampoco tenemos un lugar físico para guardarlos”.

No obstante, aclaró que “tenemos los recursos para una primera emergencia: hay un camión siempre cargado con agua y personal preparado. En el transcurso de estos meses, ya hemos tenido cuatro salidas para apagar quemas descontroladas. Por suerte, y a pesar de los fuertes vientos, en estos días se ha calmado bastante; además está húmedo y ha llovido, el índice de peligrosidad de incendios todavía está bajo”.

La dotación de la brigadas Las Golondrinas está compuesta por 17 combatientes “en condiciones de salir a terreno, además de las radiooperadoras y aquellos dedicados a la logística”, detalló Flores.

30 mil hectáreas

En la temporada pasada, toda la Comarca Andina fue escenario de mega incendios forestales que terminaron consumiendo más de 30 mil hectáreas de bosques nativos e implantados, con su mayor consecuencia el 9 de marzo en los parajes Las Golondrinas, Cerro Radal y El Hoyo, donde ardieron más de 500 viviendas, tres personas perdieron la vida y las pérdidas de bienes materiales fueron millonarias. El mismo siniestro se extendió hasta los ejidos de El Maitén y Epuyén. Por su parte, Cholila también fue escenario de múltiples focos que llegaron a amenazar el casco urbano.

Del lado rionegrino, un incendio de proporciones afectó más de seis mil hectáreas y castigó a los parajes Los Repollos, Rinconada Nahuelpán, Cuesta del Ternero y Mallín Cumé, en el límite con la provincia del Chubut.











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