La tensión entre el gobierno provincial y el gremio docente vuelve a escalar en Río Negro. Tras una nueva reunión paritaria , la conducción de UNTER resolvió avanzar con un paro de 48 horas para este jueves y viernes, en el marco de un conflicto que combina pérdida de poder adquisitivo, cuestionamientos a la política económica y fuertes críticas al funcionamiento de la obra social IPROSS.
El secretario de la seccional regional de UnTER, Aníbal Fernández, confirmó que la medida de fuerza responde a una decisión tomada en el último congreso del gremio, donde ya se había votado la activación de paros si no existía una propuesta de recomposición salarial. “En la última paritaria no hubo una nueva oferta, y por tal motivo se decidió por mayoría avanzar con el paro”, explicó.
El trasfondo del conflicto está marcado por el rechazo docente a la última propuesta del gobierno, que contemplaba una actualización atada a un esquema combinado de índices inflacionarios entre el IPC nacional y el indicador provincial además de un bono no remunerativo de 250 mil pesos pagadero en dos cuotas. Según el gremio, ese esquema resulta insuficiente frente al deterioro del poder adquisitivo.
Fernández sostuvo que, aunque los números oficiales de inflación muestren cierta desaceleración, el costo real de vida continúa en alza. “Los salarios siguen corriendo por debajo de la inflación, pero sobre todo por debajo del aumento general de vida”, afirmó. En ese sentido, remarcó que rubros esenciales como alimentos, alquileres y servicios registran incrementos muy por encima de los índices oficiales.
El dirigente también vinculó esta situación con una problemática económica más amplia. Señaló que la caída del consumo impacta directamente en la recaudación provincial, generando un “círculo vicioso” en el que los salarios pierden poder adquisitivo, se reduce el consumo y, en consecuencia, disminuyen los ingresos del Estado. “Mientras no se mejoren los salarios, el consumo va a seguir restringido”, advirtió.
La protesta no se limitará a la cuestión salarial. El jueves, en el marco de la primera jornada de paro, se llevarán adelante acciones locales en distintas localidades, con foco en El Bolsón. Allí, la convocatoria principal será frente a la sede de IPROSS al mediodía, donde los docentes visibilizarán la crisis que atraviesa la obra social.
Fernández fue contundente al describir la situación: denunció falta de profesionales, demoras en reintegros y una creciente necesidad de afrontar gastos médicos de manera privada. “Una sesión puede costar entre 60 y 80 mil pesos y el reintegro llega seis meses después y muy por debajo de lo abonado”, ejemplificó. Además, indicó que en localidades como El Bolsón hay especialidades directamente sin cobertura, lo que obliga a los afiliados a trasladarse a otras ciudades.
En ese contexto, el gremio exige una reunión urgente con las autoridades del IPROSS y reclama recuperar la representación de UNTER en el Consejo de Administración del organismo, un espacio del que fue desplazado pese a ser el sindicato con mayor cantidad de afiliados dentro del sistema.
El conflicto también incorpora demandas específicas a nivel local, como la revisión del ítem ubicación, un adicional salarial que, según el gremio, no refleja adecuadamente las condiciones particulares de ciertas zonas de la provincia.
Con este panorama, el paro docente aparece como una nueva señal de alerta en un escenario de creciente conflictividad. Sin una propuesta salarial en la mesa y con reclamos que trascienden lo estrictamente económico, las próximas semanas serán clave para definir si el diálogo logra reencauzarse o si el conflicto tiende a profundizarse.
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