Lo juzgaron por increíble raid delictivo

En los tribunales de Esquel se desarrollaron ayer los alegatos del juicio contra Luis Fabian Barría, a quien la fiscalía lo acusa de ser el autor de cinco hechos, ocurridos entre octubre de 2013 y febrero de 2014.

Todo comenzó cuando el imputado ingresó a un local comercial de la localidad de Gualjaina -acompañado por Daniel Medina-, generó daños y se fue. Luego regresó, amenazó con un cuchillo al dueño del negocio mientras su cómplice se llevó varias cervezas. Más tarde fue a la casa de la madre de uno de los testigos de lo ocurrido, armado y amenazante, preguntando por él.
Días después protagonizó otro hecho violento en la vía pública, golpeando y arancando con su puño un espejo lateral de una camioneta que circulaba por la avenida Benito Fernández en el contexto de una caravana partidaria.
La siguiente fue el robo de seis corderos de la escuela 99 de Costa de Lepá, los faenó y guardó en bolsas de consorcio a la vera del arroyo, para trasladarlos luego en una camioneta hasta su vivienda.
También se lo acusa de romper el vidrio frontal de la casa de un vecino y dañar con un cuchillo la puerta de entrada, y, ya en Esquel, de amenazar de muerte a su hermana y su cuñado, empuñando un cuchillo, además de cortar las cubiertas del vehículo familiar.
Un dato llamativo durante la ausencia judicial resultó el temor de varios testigos de declarar en contra del imputado, incluyendo al concejal radical Ricardo Matus. Al respecto, la fiscal María Bottini resaltó "el impacto que esta seguidilla de hechos genera en una comunidad tan pequeña como Gualjaina, con un 40% de sus habitantes trabajando para el Estado y el resto, en su gran mayoría, abocados a tareas rurales".

Finalizado el análisis, resaltó que Barría "demuestra una actitud que se reitera, cuando obtiene una negativa por algo que pretende reacciona de manera violenta, sin importarle quién esté en el medio. Busca amedrentar, si quiere algo lo consigue sin importarle a quién involucra. Con esta actitud tiene en vilo a todo un pueblo", concluyó la funcionaria judicial.
Sin embargo, su defensor, Julián Ripa Montuenga, dijo que "los hechos que se le achacan responden a cuestiones políticas en las que también está inmerso el intendente de Gualjaina". Reconoció que "Barría no es ningún santo" pero las deudas con la justicia "ya fueron saldadas". Agregó que "estos hechos no los reconoce porque no estuvo involucrado".
Según el letrado, "los 33 testigos que expusieron son partes interesadas en la resolución del caso". Habló también de animosidad de la policía con su defendido. Insistió con la mala fama de Barría y sostuvo que "se magnificó en un pueblo chico como Gualjaina". También resaltó que "aparentemente es el autor de todos los delitos que se cometen en Gualjaina y en los que no hay autores identificados".
En concreto, tras los alegatos la fiscalía pidió la condena de Barría a seis años de prisión y de cinco años y seis meses para Medina, en tanto que la defensa pidió la absolución de Barría y propuso que Medina sea declarado responsable del delito de amenazas y se le imponga un año de prisión en suspenso.

Finalmente, el juez Alejandro Rosales adelantó que el viernes próximo dará lectura a la sentencia desde Sarmiento, mediante sistema de videoconferencia.











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