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 Tres historias que atravesaron a la Casa de Justicia de El Bolsón durante esta cuarentena. El formato, casi como si fuese un aviso al poblador emitido por Radio Nacional LRA 57, llegó al Whatsaap de la Casa de Justicia luego de las gestiones impulsadas por Gabriela que, como todos los servicios judiciales, adaptó las respuestas al contexto de la pandemia. Allí también trabajan Paola y Mónica.



“Buen día Gabriela. Acá ya en casa con mi esposa, viajé a Neuquén, nos volvimos juntos, ya terminó la odisea. Muchas gracias y agradecido por tu colaboración”, escribió Ricardo desde Bariloche.

“Hola, buen día. Ayer pude comunicarme con ellos y dicen que están bien y que cuando calme un poco todo van a viajar”, escribió Mirta desde Bariloche. Su esposo y su hijo están pasando la cuarentena del otro lado del río Azul, en El Bolsón.

“Buen día señora, ya estamos en casa, en Bs As. Salimos el domingo pasado y llegamos el lunes a la tarde, el viaje muy bien en todas las rutas. Desde ya muchas gracias por su amabilidad y disposición”, fue el mensaje de Eduardo quién vacacionaba en El Bolsón junto a su esposa y sus tres hijos cuando se dispuso el aislamiento social, preventivo y obligatorio.

“El día que vine a la oficina para prender la computadora y que me pudieran configurar el puesto de teletrabajo  golpearon la puerta de la Casa. No dudé en abrir, tomando los recaudos del distanciamiento", relató Gabriela. En la vereda estaba Eduardo.  Las medidas dispuestas por el gobierno para combatir la propagación del Covid 19 encontró a esa familia a más de 1.600 kilómetros de su hogar.  Eduardo no supo adonde más  pedir ayuda, aunque golpeó la puerta indicada. Después de ese breve y distanciado contacto personal intercambiaron teléfonos y las gestiones continuaron hasta que el gobierno autorizó los viajes. Cuando la familia pisó Buenos Aires, Eduardo dejó un mensaje de agradecimiento para la Casa de Justicia de El Bolsón.

Los nombres y algunos detalles de esta y de las demás historias fueron cambiados para resguardar la verdadera identidad de las personas involucradas.

Ricardo, desde Bariloche, se enteró por las redes sociales cómo funcionaban las cinco Casas de Justicia que el Poder Judicial tiene en Sierra Grande, Rio Colorado, El Bolsón, Jacobacci y Catriel. Enseguida anotó el número de la Casa de El Bolsón y pidió ayuda porque su esposa había quedado varada en Neuquén. “Llegó a nosotros a través de las publicaciones. También estuvimos siguiendo su caso hasta que Nación habilitó los permisos y pudo ir a buscar a su esposa”, contaron desde la Casa de Justicia. Al igual que Eduardo y su familia, Ricardo también dejó un mensaje de agradecimiento.

Mirta, en cambio, no pudo encontrarse con su esposo Antonio ni con su hijo Agustín. Padre e hijo habían viajado desde Bariloche a El Bolsón para hacer unos trabajos  cruzando el río Azul.

Al principio las gestiones apuntaron a conseguir algún transporte que les permitiera a Antonio y a Agustín moverse hasta Bariloche. Pero después la familia decidió que estaban más seguros en ese pequeño rincón de la cordillera a pesar de que Mirta todavía anhela el reencuentro. “Donde están se encuentran bien protegidos de lo que está pasando así que voy a dejar que ellos decidan el momento de venir y decirte muchas gracias por tu ayuda. Cariños y cualquier cosa yo le aviso”, fue el mensaje de Mirta luego de que la Casa de Justicia le gestionara  lugares en una combi que llegaba hasta Bariloche.

Las tres pequeñas historias reflejan la actividad de un servicio previsto para el acceso a justicia en todo el territorio provincial. Por las limitaciones que impone la emergencia sanitaria, las cinco Casas de Justicia de la provincia continúan recibiendo y asistiendo numerosas consultas, pedidos y reclamos mediante conversaciones de chat privado por Facebook, por mensajes de Whatsapp, mensajes de texto, mails y llamadas telefónicas.











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