Radio nacional, muchas preguntas y ninguna respuesta
Un director ausente, empleados que hacen trascender cuestiones internas, discriminación y alguien que dice que “hay olor a culo”. “Ese puto no va a laburar acá”, se escuchó decir sobre el anuncio realizado de la incorporación de Franco Fernandez a  radio nacional.

La emisora estatal parece haber colapsado fruto por la pandemia y de vivir una interna cargada de animosidades.
La olla explotó, al trascender una conversación de Whats app en la que dos empleados se refieren al gerente nacional de emisoras (Juan Martín Ramos Padilla), como que es “bastante inútil”.
Pero también, la bronca salió a la luz debido a que se involucró a una persona que no es de la radio en cuestiones internas, hecho que está prohibido y es plausible de sanciones, de acuerdo a la CCT, destacaron fuentes consultadas.
No obstante, se agravaría dado que esa intervención hace referencia a un ex concejal de El Bolsón  y el motivo, habría sido para desafectar a una persona que fue incorporada al plantel de la emisora. 

Lo mismo que exponer cuestiones internas relacionadas con el actual director, con un director de otra emisora, supuestamente. 

¿Lo bajaron por ser del PRO o por ser gay?
De igual manera trascendió que Franco Fernández, joven trabajador de los medios había tenido su primer día de trabajo, incluso se había anunciado al aire su incorporación al staff, pero “con una argumentación infantil”, le dijeron que no podía presentarse al día siguiente.
La excusa fue que “pertenecería al partido PRO”, aunque, también trascendió que el motivo cierto fue su condición sexual.
Consultado, Fernández indicó que “de ser así, se trataría de un hecho doblemente grave, porque si se toma lo político, pese a que no soy y nunca fui del PRO, se estaría vulnerando un derecho constitucional, porque hasta donde sé, los argentinos tenemos el derecho de afiliarnos a partidos, gremios y de expresar nuestras ideas religiosas libremente. Y me resulta extraño que se ponga eso como excusa, teniendo en cuenta el momento difícil que vive el país en materia laboral y lo que significa generar una expectativa de trabajo, no digo para mí, para cualquier persona”. 
Sin embargo, lo más preocupante sería “la discriminación por ser gay”. Fernández dijo que, si bien no le consta, llegó a sus oídos que una empleada administrativa había dicho que “ese puto no va a laburar acá”.

En el entorno de la emisora, aunque no se habla, parece que el conflicto no termina allí, dado que otra nueva empleada, habría sufrido un maltrato similar, aunque con un poco más de suerte porque hasta el momento conserva el empleo. 
Si bien hasta el momento no se han manifestado públicamente, por lo bajo, varios trabajadores de la entidad señalaron que no permitirán ni maltrato laboral ni discriminación de ningún modo, al tiempo que manifestaron vergüenza por lo que ocurre con la otrora prestigiosa emisora. 

Director a distancia

El horno no está para bollos en la emisora, y a ello se suma que, a partir de la actual gestión nacional, asumió como director Jorge Rodríguez Camacho, que es de Dina Huapi y fue señalado como de “nulo conocimiento de la comunidad de El Bolsón” (cuestión que parece ineludible para estar al frente de una radio del Estado). A lo que se suma que, desde que asumió en febrero 2020, jamás estuvo en la emisora debido a la pandemia y porque se encuentra dentro del grupo de riesgo por su edad, hecho que según se asegura, no le impide cobrar su sueldo.

Abandono 

Como si fuera poco la falta de dirección se evidencia en la situación “desastrosa” desde el punto de vista técnico, debido a los cables sueltos y el estado “deplorable de conexiones y redes que dan la idea de abandono”. Además de la “negligencia de tener un transmisor de doble capacidad, que permitiría que la emisora llegue a más lugares, teniendo en cuenta la necesidad, la falta de conectividad y el uso que hacen los pobladores rurales de Radio Nacional, aunque, “el transmisor sigue ahí, riéndose, esperando que alguien haga algo”, aseguraron.
Según se señala el enojo en este sentido no es nuevo y “lo que más bronca da es el desinterés y daño de los recursos del Estado”.


Pero, por si fuera poco, se puso a consideración la actitud de una locutora que llegó a decir al aire que había “olor a culo” en el estudio, algo considerado como una falta de respeto para los oyentes, teniendo en cuenta las particularidades de la comunidad.
Pero, además, se cuestiona a la locutora por su desconocimiento de la sociedad, opiniones poco felices y otras cuestiones, como el uso de un lenguaje “chabacano.

Todo parece un combo insalvable, después de que trascendiera la conversación del chat en el que se trata al gerente nacional de “inútil”, según se indica, una gota que rebalsó un vaso “muy cargado” por lo que significa “ventilar cosas internas” y también ha sido de impacto lo resuelto con Fernández, considerado como “discriminación”. 

Una situación compleja que pone a la emisora nacional, la más importante de la región, en situación de gravedad, ante hechos “peligrosos” para un medio de comunicación del estado y de los que muchos se quieren despegar para no ser salpicados.      











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