Miguel Sandoval y Ezequiel Calfupán son dos vecinos de Viedma que hoy están unidos por un mismo objetivo: ver crecer su futuro invernadero. Con la clara idea de elegir una alimentación saludable para ellos y sus familias, empezaron a trabajar la tierra.

A pulmón, invirtiendo tiempo y muchas ganas, de a poco fueron viendo resultados. Eso los llevó a ser elegidos por el proyecto de Río Negro, “Invernaderos, miles de oportunidades”. Ya se imaginan y sueñan con llegar a verlo terminado.

Miguel tiene su espacio en el barrio San Martín. “Ya tengo todos los plantines porque empieza la temporada; estoy listo para plantar hortalizas, cebolla, zanahoria,  de todo un poco”, se entusiasma.

Cambiar la forma de alimentarse es lo que provocó sus ganas de tener una huerta. “Además te ayuda económicamente porque es difícil hoy tener una dieta con los precios altos que existen”, reconoce. Pero Miguel demostró que comer saludable y sano es posible. Y lo mejor de todo se puede hacer en familia. “Los chicos a veces se prenden y además deja la enseñanza para saber las proteínas que contiene cada cosa que sembrás, las ves crecer y después las ponés en la mesa, es algo muy bueno”.

Ezequiel armó su lugarcito en el barrio IPPV. Mucho verde, acompañado por árboles que fue plantando apenas se mudó, hoy disfruta de lo que hace. “Yo necesitaba tierra para mejorar mi patio”, cuenta. “Me enteré de la propuesta del Galpón Amarillo e hice la capacitación con la intención de saber de plantaciones, el tiempo que llevan, su crecimiento. Me gustó y empecé a tener más plantines, buscar más frutos y ahí surgió todo”.

Hoy, es uno de los promotores del proyecto y fue él quien invitó a Miguel a formar parte. La intención es la misma, elegir una mejor forma de comer. “Desde que pusimos tomate, zanahoria, zapallo, y otras variedades, fuimos sacando de la huerta para alimentarnos, todo orgánico, sin químicos y eso es lo que me interesa, hacer un invernadero en mi casa”, se entusiasma.

Una idea que abre varias puertas

Si bien la iniciativa principal es el autoabastecimiento, también se ilusionan con transformarla en una salida laboral. “El día de mañana se puede presentar un proyecto y trabajar en esto, en el armado de invernaderos, poder enseñar. Ahora hay que meterle toda la garra hasta terminar y tener más conocimiento”, enfatiza Ezequiel.

“La idea es aprender un poco más porque esto me puede abrir una puerta y tener una salida laboral. Te tiene que gustar y está muy bueno, una vez que aprendes podés llegar a los demás para que se prendan y puedan ayudar a sus familias”, agrega Miguel.

Paso a paso

Ambos actualmente forman parte de los módulos de capacitación virtual y presencial, que les permitirá a futuro tener su propio invernadero.

Los temas que completarán el ciclo de aprendizaje serán trabajados sobre terreno, con el armado de almácigos, trasplante, cuidados de la huerta y, finalmente, cada familia podrá iniciar los ciclos de cultivo en su propio invernadero.

Miles de Oportunidades

El Programa “Invernaderos, miles de oportunidades”,  está dentro del plan Río Negro Nutre y busca atender todas las formas de malnutrición, favoreciendo el acceso de las familias a alimentos frescos, garantizando una vida saludable y promoviendo la seguridad y la soberanía alimentarias.

La iniciativa prevé construir 100 Invernaderos Escuela, como centros de capacitación y producción para los vecinos y vecinas, y luego instalar 1.000 Invernaderos Familiares en cada comunidad. 










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