Con una inversión millonaria, la firma “Patagonia Lúpulos Andinos” adquirió una nueva cosechadora de lúpulo de origen alemán, que se está terminando de armar en su chacra principal del Camino de los Nogales.
El ingeniero agrónomo Hernán Testa calificó ayer la compra como “un esfuerzo enorme para una pyme local, considerando los vaivenes propios de la economía y el precio del dólar”, al tiempo que recordó y agradeció “el apoyo brindado en su momento por Río Negro Fiduciaria, a través de la gestión del ex ministro de Producción, Alberto Diomedi (fallecido en 2020)”.

Recordó que “nos visitó en el verano de 2019 y se preocupó por acercarnos una línea crediticia conveniente, y con esa herramienta financiera se pagó entre un 20 y un 25% de la máquina. Fue un puntapié fundamental para decidirnos por la operación. Lo cierto es que desde que se giró el primer desembolso a Alemania, ya no hubo punto de retorno y más allá del precio del dólar, había que completar el monto total en los tiempos estipulados. Se empezó a cancelar con un dólar cercano a los $40 y se terminó con un valor significativamente más alto, y con no pocas dificultades para girar divisas al exterior”, acotó.

De igual modo, precisó que “para el sector, es la inversión más grande de las últimas décadas, ya que la última cosechadora de lúpulo que llegó a Argentina fue en 1994 y la trajo Quilmes a Fernández Oro”.

Dedicó enseguida un capítulo aparte para graficar el periplo de la máquina: “Se terminó de construir en plena pandemia, en Geisenfeld, uno de los municipios de la región de Hallertau (principal zona de cultivo de lúpulo del mundo). Desde allí viajó en camión hasta el puerto de Hamburgo; en barco -vía canal de Panamá- hasta Puerto Talcahuano (Chile), donde nuevamente se cargaron los seis contenedores para llegar en agosto pasado a El Bolsón. Desde entonces, estamos en fase de armado”.

Según explicó, “se trata de una cosechadora marca Wolf, una de las mejores en el mundo, con una capacidad de procesamiento de mil guías por hora”, al tiempo que especificó que “en unas seis o siete horas puede cosechar una hectárea”. Con todo, recalcó que “los más significativo tiene que ver con la calidad de la cosecha, donde se destacan parámetros claves como la baja rotura de conos (hay que minimizar la oxidación de los aceites esenciales y resinas) y, principalmente, su porcentaje de limpieza. Esta máquina permite obtener los conos de lúpulo con menos del 1% de materia extraña (tallos y hojas), lo cual es un salto cualitativo de significancia en todo el proceso y obviamente en el producto final”.

Acerca de la superficie que podrá cubrir en esta temporada, el experto estimó que “rondará el 50% de las 78 hectáreas adultas en producción que hoy explota la firma. Igualmente, la máquina tiene un buen sistema de picado de tallos, los cuales se mezclan con el desecho de hojas en la cinta transportadora que no va a los secaderos. Lo que se aprovecha son los conos del lúpulo, mientras que todo lo demás se composta y se devuelve al campo para lograr un óptimo ciclaje de nutrientes”.

 Desde Sri Lanka

En referencia al hilo biodegradable que se utiliza para entutorar las guías del lúpulo, Hernán Testa dijo que “lamentablemente, en Argentina hoy no tenemos esa industria. Durante algunos años hemos utilizado hilo sisal importado de Manaos (Brasil); otras veces hilo de polipropileno (que es lo más común); y en busca de mejores opciones, esta temporada le apuntamos al hilo de coco, que se trajo desde Sri Lanka. Son unas 40 hectáreas que fueron entutoradas a un costo mucho más alto, pero el objetivo es aprovechar al máximo esta cosechadora, además de cuidarla porque podría sufrir mucho con el enredo del hilo plástico. Paso a paso, estamos intentando ser un poco más agroecológicos”, aseguró.

El armado de la máquina está a cargo de los hijos del dueño del establecimiento, ambos profesionales egresados de la Universidad de Buenos Aires, “quienes desde hace más de 4 meses están dándole forma a este mecano gigante”. Sobre la vida útil de la nueva máquina, aseguró que “debiera brindar servicios durante varias décadas, para lo cual es clave su cuidado y mantenimiento. Esperamos dejarla lista en los próximos días, porque necesariamente tenemos que comenzar a cosechar a partir de fines de febrero”.

Producción

El lúpulo es una enredadera y el órgano botánico de interés es la flor. Aunque es uno de los ingredientes con menor porcentaje en la cerveza, tiene un valor fundamental al ser el responsable del amargor y el flavor (aroma/sabor). También tiene un rol clave en la estabilización de la espuma, además de sus efectos antioxidantes.

Cabe destacar que en la Comarca Andina se produce el 77% del lúpulo del país, este año supera las 180 hectáreas plantadas (en esta temporada se sumaron otras 10), cultivadas en chacras ubicadas en el Camino de los Nogales (la zona más fértil), Mallín Ahogado y Lago Puelo, divididas entre cinco productores. Se agrega la empresa Quilmes con unas 40 hectáreas en Fernández Oro (Alto Valle de Río Negro).

En total, para este año se espera una producción de unas 315 toneladas (con un rinde promedio de 1750 kilos/ha. de pellets), lo que aportará alrededor de 5 millones de dólares para el sector. Dicha actividad mantiene unos 70 puestos laborales permanentes y otros tantos en época de postura de hilo y entutorado (en primavera), y sobre todo en cosecha (marzo).

En el mundo existen 230 variedades, aunque en la región solo se plantan 10, principalmente de tipo aromáticas. “Seguimos siendo un país que no se autoabastece de lúpulo. Siempre existe alguna posibilidad de exportación a Uruguay, Brasil o Chile, pero básicamente toda nuestra producción va al mercado interno”, señaló Testa.

Enseguida valoró que “lo importante es que hay demanda y seguimos abasteciendo tanto al pujante sector cervecero artesanal, como así también a Cervecería y Maltería Quilmes, y eventualmente, a la Compañía de Cervecerías Unidas (CCU). En años tan complejos como el 2020, agradecemos a la industria por su alto grado de cumplimiento de los contratos plurianuales de pre compra de nuestro producto fijado a valor dólar, lo cual nos permite como Pyme llevar adelante la operación anual sin dejar de cumplir con los compromisos crediticios contraídos en favor de las inversiones realizadas en los últimos años”.

A criterio de Testa, el desafío inmediato es “incorporar nuevas variedades, ya que seguimos con las mismas desde hace décadas. Sin embargo, Mapuche, que es una variedad argentina, está siendo incorporada a las recetas de las cervecerías especializadas de Mar del Plata y Córdoba; lo mismo ocurre con Victoria, de origen australiano, y Cascade, que gracias al aumento de la calidad del procesamiento sigue siendo un lúpulo de alta demanda que compite muy bien con variedades similares que ingresan al país , principalmente desde Estados Unidos y Alemania”.

Con todo, precisó que “seguimos siendo un sector minoritario, ya que la industria importa más de lo que compra en el país. Soñamos con que Argentina sea un país lupulero de importancia como es el caso de Australia y Nueva Zelanda. Sabemos que son muchos aspectos en los cuales tenemos que mejorar, y eso es lo que estamos haciendo desde PALUAN SRL a favor de toda la cadena productiva”.

En referencia al precio actual del dólar, el técnico consultado dijo que “no nos quejamos, ya que muchos de nuestros insumos básicos, como el caso del fertilizante nitrogenado (urea) o los repuestos de maquinaria agrícola que se fabrican dentro del Mercosur, se terminan pagando al costo del dólar oficial. Si bien el aumento de la divisa estadounidense es favorable al productor agropecuario, sabemos que trae aparejado inflación y eso termina afectando el poder adquisitivo del asalariado”.

Agroturismo

Finalmente, Hernán Testa confesó que su objetivo “es seguir incorporando el turismo a las chacras lupuleras, tal como ocurre en los países desarrollados, con mangrullos donde el visitante pueda observar este hermoso valle entre los cerros, con las plantas de lúpulo al alcance de una mano y con una cerveza artesanal en la otra. Pienso que es un aporte significativo para la economía de nuestra comarca”.

En relación al Congreso de Lúpulo, que es un evento importante en la agenda cervecera anual del país, confirmó que “lamentablemente este año no será factible su realización debido a la pandemia, pero sabemos que pronto volveremos a reunirnos todos los amantes del lúpulo en un marco de gran camaradería y aprendizaje técnico”, concluyó.











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