Aquella tarde “negra” del 9 de marzo, varios de los brigadistas dejaron sus autos en la central Las Golondrinas y partieron apurados para combatir las llamas que venían sin control desde Cerro Radal. En el retroceso obligado, tampoco hubo tiempo de sacar los vehículos, que ardieron a la par de las instalaciones y enseguida arrasaron cientos de viviendas de la Ecoaldea y el Lote 26.

Esta semana fue tiempo de reencuentro con sus pares de Parques Nacionales, con una marcha desde la escuela 81 de El Hoyo hasta las cenizas de la base emplazada sobre la ruta nacional 40, donde con lágrimas en los ojos izaron la bandera argentina y cantaron el himno.

“Para nosotros es muy emocionante sentir el apoyo de todas las brigadas de la región cordillerana”, reflejó en el lugar Fabián Gallardo. Agregó que “es un sentimiento especial volver a izar la enseña patria en las ruinas de lo que fue nuestra base operativa. Además de la apertura de paritarias, hoy estamos reclamando la construcción de un nuevo edificio”, graficó.

Con respecto a las demandas del organismo nacional, sintetizó que “están exigiendo el pase a planta permanente de muchos compañeros, hay gente con 25 años de antigüedad que aún sigue precarizada. Una situación injusta, ya que en los incendios trabajamos todos a la par”.

A su turno, el referente de Esquel, Carlos Catrinao, reflejó que “estamos en solidaridad con los brigadistas de Las Golondrinas, quienes han sufrido la pérdida de su lugar de trabajo. Queremos insistir ante el gobernador Mariano Arcioni y los funcionarios de Bosques, quienes ni siquiera se han acercado, ni han tenido un gesto solidario, para decir a los compañeros cuál será su futuro. Este lugar no puede quedar un minuto más sin la central de incendios, porque es un punto estratégico para toda la Comarca Andina y aún queda mucho bosque para proteger”.

Por su parte, Enrique Delgado precisó que “hoy nos sentimos olvidados por el gobierno chubutense, tienen que pasar estas tragedias para que las autoridades se den cuenta de la necesidad de contar con un servicio profesional y que el cuidado de los bosques sea una político de estado. Lamentablemente, esta realidad se viene arrastrando por décadas y seguimos desprotegidos. No puede ser que tengamos una sola camioneta y un solo móvil de ataque. Los responsables lo saben, pero hacen oídos sordos. Después tratan de arreglarlo con promesas, pero ya es tarde”.


En referencia a la capacitación necesaria del personal en el contexto de “los incendios de quinta generación” (donde no hay recursos ni herramientas que alcancen), Catrinao indicó que “a pesar de las falencias y el faltante de equipamiento, la provincia del Chubut cuenta con un recursos humanos invaluables, con hombres que dejan todo en cada combate, aún sin la indumentaria adecuada o la carencia de vehículos. Desde hace mucho no tenemos ningún tipo de capacitación. Necesitamos actualizar conocimientos en cada una de las especializaciones, desde comunicaciones hasta el trabajo en las líneas de fuego. Esta catástrofe nos agarró en bolas y el resultado es la falta de políticas de estado”, insistió.

En coincidencia, el delegado de la brigada de Trevelin, Daniel Catalán, dijo que “falta trabajar en la prevención, con un plan del gobierno sobre una política ambiental acorde, donde los trabajadores estemos incluidos. Es un tema que viene de arrastre, donde Arcioni no es el único responsable”.

Al respecto, recordó que “hace varios años se quemó la brigada de Puerto Patriada y todavía no se reconstruye. No podemos seguir esperando que los funcionarios de turno cumplan con las promesas que hacen ante los medios en cada incendio. Estamos hartos que aparezcan solo para la foto, con discursos conmovidos que pronto se olvidan. Lo cierto es que en terreno, haciendo frente al fuego, los que estamos somos los brigadistas”.

También pidió “poner en condiciones las pistas aéreas que existen en Trevelin, en Corcovado y en Río Pico, junto al helipuerto comprometido para Lago Puelo”. Enseguida se preguntó “porqué los aviones hidrantes tienen que estar apostados en el aeropuerto de Esquel, si en cada base hay una pista y tienen abastecimiento de agua. Sin embargo, no se usan porque no hay mantenimiento”, recalcó.

“Desde el lugar que se enfoque, nuestra tarea es apasionante. Nos gusta y nos conmueve, pero no alcanza con las buenas intenciones. Somos trabajadores y este es nuestro medio de vida”, concluyó.












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