Están juzgando a una jueza, están juzgando a una mujer. Una jueza que fue reconocida por el
uso del lenguaje llano en los fallos, para que la gente pudiera entenderlos. Una jueza que
demuestra tener tremendos ovarios al enfrentar a la cúpula machirula del Poder Judicial
Rionegrino.
No he visto jamás un juicio político a otro juez en la Tercera Circunscripción Judicial
(Bariloche, El Bolsón y zonas aledañas). La “justicia” es tan patriarcal que perdonó a un juez
que le dijo a una fiscal “judía de mierda” y que consideró que los operadores judiciales judíos
realizan acuerdos en base a su raza. Fue perdonado y su caso fue resuelto con mediaciones.
Estilo light. Borrón y cuenta nueva, lo que permitió que años más tarde desde el mismo lugar de
poder el señor Juez se expresara a favor del 2x1 a los genocidas. Todo en orden, Todo bien.
Pero a una mujer, a quien le tiraron un juzgado por la cabeza y no atendieron sus reclamos para
dotarla de personal calificado e insumos porque el trabajo la desbordaba, a una mujer valiente,
que se planta, que escucha a la gente y falla para que la entiendan, a ella sí, juicio político.
Poco le importa al machirulo, rancio y patriarcal Poder Judicial Rionegrino que la difamación
en los medios sea atroz, el mismo Poder Judicial que oculta todas las audiencias penales (que
por ley y constitución son orales y públicas) y que no permite reproducir las audiencias de Zoom
como si fueran secretas (denotando miedo a la opinión pública), permite (y facilita) que en los
medios destrocen a la Jueza Erika Fontela.
En El Bolsón, mataron a Guillermo Coco Garrido en la Comisaría 12 hace más de 10 años, la
justicia dijo que no saben cómo murió Garrido (luego de una investigación plagada de
irregularidades) y no hay nadie que tenga un juicio político. Es más, quienes intervinieron en el
caso y sellaron la impunidad de un crimen de Estado, consiguen ascensos. No va más, el Poder
Judicial está putrefacto.
Una mujer jueza que sobrepasada de trabajo tuvo problemas con algunos empleados y
empleadas, puede tener un sumario, puede tener una sanción, en resguardo de los derechos
laborales. Pero esos derechos laborales no pueden ser instrumentados para SACARSE DE
ENCIMA y DESTRUIR LA CARRERA de una joven jueza, que tiene llegada a la gente, que ha
debido afrontar en soledad la tarea en un juzgado sin los recursos necesarios, teniendo causas de
todos los fueros. Multifueros se llama el juzgado, lo que muestra lo enorme de la tarea. Una
tarea enorme y sin recursos para una mujer, abusaron de la capacidad intelectual y de trabajo de
Erika, y después, el escarnio y el abandono. Siempre es más fácil porque es mujer. La bruja.
Por qué tenemos que ver a la mujer, estigmatizada y no vemos la foto ni conocemos el nombre
del juez (hombre por supuesto), que decidió no enviarle los materiales a la jueza y, en
consecuencia, llevó al juzgado hacia colapso, con el perjuicio que hoy ellos juzgan como si lo
vieran desde otro planeta.
Me pregunto por qué no conocemos la foto del juez que decidió que la jueza debía transitar 150
km por ripio, en jornadas extensas y en soledad, para cumplir con sus tareas, mientras que en el
Poder Judicial descansaban los vehículos junto a sus choferes que deben ser utilizados para esos
casos.
Por qué no conocemos el nombre y el rostro del “machirulo” que decidió dejar en soledad a la
jueza cuando fue escrachada en varias oportunidades y por hacer su trabajo. El que no le
importó, el que ni siquiera la llamó. Porque el abandono, también es violencia, y de eso nosotras
sabemos mucho.
Quién decidió que uno de los hijos de la doctora Fontela (de cinco años), le preguntara a su
mamá qué quería decir “jueza hija de puta”. Quien es el machote que se escondió en su
escritorio en vez de ayudar a su colega y ahora se muestra, rodeado de otros machotes para
condenarla.
Quien fue el juez que decidió que la doctora debía estar al frente de cinco fueros sin Secretario
durante un año y medio. Desde luego, obligando a la jueza a que tuviera trato con el personal
cuando no tenía que tenerlo; a trabajar tiempo extra; a que deba responsabilizarse por lo que no
le correspondía.
Quién es el machirulo que se sintió molesto cuando la jueza fue reconocida por sus fallos, esos
mismos que demostraron efectivamente el acercamiento de la justicia con la gente, , esos que
demostraron con hechos lo que los machotes solo pudieron hacer desde el discurso.
Señores machirulos, anímense a dar la cara. Porque la jueza Fontela pone el cuerpo.
Marina Schifrin
DNI 13.915,843
8 de marzo 2021











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