Desde hace varios años que el Estado de Derecho dejó su silla vacía en esta región de Río Negro. Las usurpaciones y la destrucción llevadas adelante por grupos de violentos marginales que operan con apoyo directo del kirchnerismo y sus funcionarios son la confirmación de que algo más está ocurriendo. No son hechos aislados, responden a un mismo patrón de comportamiento que se reitera en el Pu Lof Cushamen, en Pampa del Buenuleo y tuvo su frustrado intento en El Foyel. Por Nicolás Suárez Colman.

Esas organizaciones simulan ser pequeños hechos aislados bajo pretexto de la reivindicación de los territorios ancestrales y tradicionales. No es así, son pequeñas células delictivas que avanzan sobre la soberanía nacional y la propiedad privada. Operan organizadamente, con apoyo político y sobre todo económico. En cada hecho de violencia, usurpación y ocupación ilegal de tierras hay un patrón común de comportamiento que se repite una y otra vez.

No hay, para estos grupos, distinción entre tierras públicas o privadas del Estado y de los particulares. El único objetivo es hacerse de las valiosas tierras que tienen valor ambiental, paisajístico, estratégico o de recursos naturales. La violencia con la que actúan es extrema y los resultados están a la vista, cabañas quemadas, bosques incendiados y un absoluto manejo discrecional de la zona.

En consonancia con los hechos que allí ocurren encontramos un Estado que con su acción u omisión garantiza el avance de estos violentos y la consolidación de las usurpaciones. Todos responden a un mismo grupo de acción, RAM, MAP o CAM, como les guste llamarlo. El objetivo es dominar la mayor cantidad de territorio mediante con la finalidad de erigir la “nación Mapuche” o “Mapu”. Según han dado a conocer en diversas manifestaciones públicas "es en el territorio que ocupan ilegalmente la Argentina y Chile, quieren liberarlo".

Ahí es donde la acción y la omisión del Estado son fundamentales. Lo primero que llama la atención es la permanente inacción y titubeos con que la justicia decide trabajar, es inadmisible que más de 145 procesos entre justicia federal y provincial no tengan un resultado a favor de los vecinos y por ende del Estado de Derecho. A excepción de El Foyel donde hubo un desalojo relativamente veloz, todo el resto sigue igual y sin ningún avance real y tangible. La soberanía nacional parece no existir en la zona dominada y controlada por grupos aliados directa o indirectamente al terrorismo mapuche. El derecho a la propiedad privada absolutamente vulnerado y las garantías constitucionales no tienen valor alguno en función de los criterios judiciales.

Lo segundo, el apoyo que reciben es fundamental para la consolidación de las usurpaciones, el Estado o al menos los funcionarios del INAI, ANSES, Ministerio de Seguridad y Ministerio de Justicia y DDHH juegan el papel más importante. No hay forma de que dichas usurpaciones se hayan prolongado en el tiempo sin la participación necesaria y sostenimiento por parte de éstos. Magdalena Odarda (titular del INAI) junto con su segundo al mando Luis Pilquiman (tío del testigo E en el caso Maldonado) proponen dialogar con los grupos violentos y delictivos; ANSES garantiza el acceso al asistencialismo estatal mediante Orlando Carriqueo (autoridad del parlamento mapuche); Sabina Frederic propone denunciar a los vecinos que reclaman seguridad y adherir al diálogo con estos grupos. Martín Soria a través de Pietragalla tiene como objetivo planchar las causas y consolidar las usurpaciones.

El compromiso con los sectores delictivos es palmario, la consolidación de las usurpaciones son elemento necesario para la política del Frente de Todos, mientras busca instalar la doctrina del “Buen Salvaje” (que bien describe Alex Kaiser) de lado quedan la soberanía nacional, el derecho a la propiedad privada de cada vecino, la seguridad jurídica, y la unidad territorial de la nación. Hay una resignación del Estado tan contundente que sumado al rol tibio y escaso de la justicia que generan un peligroso cóctel de desesperación, violencia y la anomia estructural. Esa región que parece vivir al margen de la ley debe retomar el camino de la república y la soberanía, esa esa la tarea que me he propuesto y claras son las muestras de ello. Vamos a trabajar hasta que Mascardi, Buenuleo, Foyel y cientos de lugares usurpados, violentados e incendiados vuelvan al cauce natural de una república.











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