“Nos abandonaron”: la familia de Federico Rodríguez cuestiona duramente a la Justicia tras el sobreseimiento de los imputados



A más de dos años del crimen de Federico Rodríguez, el poblador de Los Repollos hallado sin vida el 3 de marzo de 2024 en un paraje cordillerano junto al arroyo Los Repollos, la decisión de la Justicia de sobreseer a las dos personas que habían sido imputadas por el hecho desató una profunda indignación en su familia, que acusa a fiscales e investigadores de haber abandonado el caso desde el primer día.

En un escenario marcado por el dolor y la impotencia, Carolina Rodríguez, hija de la víctima, junto a sus hijas Abigail y Abril, volvió a reclamar justicia y apuntó directamente contra el sistema judicial, al que responsabilizan por no haber actuado cuando Federico pidió ayuda y por no haber investigado adecuadamente las circunstancias de su muerte.





“Si la Justicia hubiera actuado cuando mi papá fue a denunciar, hoy estaría vivo”, sostuvo Carolina frente a la vivienda donde ocurrió el hecho.

Según relató, días antes de su muerte Federico Rodríguez había denunciado ante la Policía y también en el Juzgado de Paz de El Bolsón a una mujer que se encontraba viviendo en su propiedad y que, de acuerdo con su versión, se estaba comportando de manera violenta.



“Mi papá fue a pedir ayuda para que la sacaran de acá. Le dijeron que recién podían venir el miércoles. Pero a mi papá lo asesinaron el domingo. Si hubieran actuado, estaría vivo”, afirmó.

Federico tenía 80 años, vivía solo en un rincón paradisíaco rodeado de montañas y bosque nativo, y era ampliamente conocido en la zona por su hospitalidad. Según su familia, una mujer llegó a su vivienda solicitando ayuda y refugio. Días después apareció también un hombre que sería su pareja.

Lo que para Rodríguez fue un acto de solidaridad terminó convirtiéndose, según sus hijas y nietas, en una tragedia que jamás logró ser esclarecida.

La familia cuestiona especialmente la forma en que se desarrolló la investigación. Aseguran que hubo pruebas que nunca fueron profundizadas y situaciones sospechosas que no recibieron la atención necesaria por parte de la Justicia.

“Encontramos teléfonos celulares quemados en la chimenea de mi abuelo. Los quemó delante de nosotros cuando estábamos buscando a mi papá. Nadie investigó eso”, denunció Abril.

También sostienen que la mujer imputada tenía en su poder documentación, pertenencias y el teléfono celular de Federico Rodríguez luego de su desaparición.




“Tenía su billetera, su documento y su teléfono. Desde ese teléfono se estaban enviando mensajes mientras nosotros buscábamos desesperadamente a mi papá”, recordó Carolina.

Otro de los puntos que genera indignación en la familia es que la principal imputada incumplió en reiteradas oportunidades las restricciones impuestas por la Justicia.

“Le dieron una tobillera electrónica y se escapó varias veces. Si era inocente, ¿por qué se escapaba?”, se preguntó Carolina.

Para los familiares, el problema no se limita al resultado judicial sino a una investigación que consideran deficiente desde sus inicios.

“Los fiscales casi no vinieron al lugar. No hicieron rastrillajes profundos. No interrogaron correctamente a los vecinos. Las preguntas eran superficiales. Nosotros terminamos investigando por nuestra cuenta”, aseguró la hija de la víctima.

La sensación de abandono atraviesa cada uno de los testimonios.





“No creo en la Justicia. Nos abandonaron y nos callaron”, expresó Abril, quien además reveló que durante la investigación les recomendaron evitar declaraciones públicas.

“Nos decían que si hacíamos ruido o hablábamos con los medios la causa se podía caer. Nosotros confiamos y nos quedamos callados. Hoy vemos que igual la terminaron cerrando”, sostuvo.

El sobreseimiento de Juan Pablo Carrasco y Rosa Marianela Rubilar se produjo luego de que la fiscal adjunta Daniela Ortíz Celoria desistiera de sostener la acusación.

En su dictamen, la representante del Ministerio Público Fiscal señaló que se habían agotado todas las líneas investigativas razonablemente disponibles y que no existían elementos suficientes para sostener, con el grado de probabilidad requerido por el sistema acusatorio, la responsabilidad penal de los imputados.

“Persistir en la persecución penal en estas condiciones implicaría desconocer el principio de objetividad que rige la actuación del Ministerio Público Fiscal y las garantías constitucionales derivadas del estado jurídico de inocencia”, sostuvo la fiscal.

La decisión fue respaldada posteriormente por el fiscal jefe Martín Lozada.

Sin embargo, para la familia Rodríguez, el cierre de la causa representa una nueva herida.

“Hoy cualquiera comete un crimen y parece que no pasa nada. Eso es lo que sentimos. Nos dejaron solos”, afirmó Carolina.

A pesar del golpe judicial, adelantó que seguirá luchando para revertir la resolución.

“No voy a bajar los brazos. Voy a usar todos los recursos que tenga y todos los años que me queden de vida para llegar a la verdad. Mi papá merece justicia y merece descansar en paz”, concluyó entre lágrimas.

Mientras el expediente parece encaminarse hacia su cierre definitivo, la familia de Federico Rodríguez insiste en que todavía quedan preguntas sin responder y que el sistema judicial les debe algo más que una resolución: les debe la verdad.














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